PLAZA LAS MONJAS

PLAZA LAS MONJAS

 

El principal monumento sin lugar a dudas es el convento Corpus Christi, se terminó su construcción a finales del siglo XVI, su historia ha sido ampliamente divulgada, por eso vamos a centrarnos, en otros aspectos como los sociales y humanísticos.
 

La vida en este convento de clausura fue bastante dura, tanto es así, que las primeras monjas que lo habitaron, procedentes de Sevilla, lo dejaron debido a la dureza, de la orden de las clarisas.
El tiempo lo dedicaban principalmente a la oración, para su sustento contaban con un huerto anexo, en el cual cultivaban todo tipo de verduras, contaban además, con árboles frutales, cogían aves como cernícalos y tordos, que vendían a los niños.
Muchas madres acudían con sus hijos, para que les confeccionasen jerséis, este tipo de transacciones se hacían a través de un torno.
 

Las personas más pudientes, les llevaban garbanzos y otras legumbres que sirvieron para su manutención.
Estas monjas de clausura solo salían al exterior cuando se ponían gravemente enfermas, durante bastante tiempo fueron enterradas en un patio interior del convento, que fue fotografiado cuando se produjo la marcha de éstas en los años setenta


En la Semana Santa, las procesiones pasaban todas por este lugar, los pasos se situaban cara a este edificio, para que ellas pudieran verlo a través de la doble reja, que tenían con el exterior.
Frente al convento esta situado el hospital La Sangre, tiene un hermoso patio renacentista, mandado a construir por San Juan De Ribera, albacea de D. Pedro Enriquez Afán de Ribera y

Portocarrero con objeto de dedicarlo al cuidado de los escuderos ancianos de su casa, este edificio ha estado en parte bastante tiempo en régimen de alquiler, en su interior albergó la carnicería de Jerómo que la llevaba su esposa la rubia de (Palilla).
La familia Baena lo ocupó durante un tiempo, así como curré, platilla y los curas D. Herminio, D. Rafael y D. Andrés, que emplearon el sótano para proyectar cine a mayores y niños.
Adosado al convento, estaba la cruz de los caídos con un pequeño jardín delante, cercado con rejas y una cancela, cuidaba este jardín Pepe el jardinero, que también lo hacía de los jardines del castillo.
Con el cambio de régimen, este monolito fue quitado y trasladado a un patio interior del cementerio.
El horno de Borrasca como otros en Bornos se dedicaba a cocer el pan que la gente preparaba en sus casas, famoso era su repartidor Martita, que con su tabla en la cabeza recogía, la masa del pan, de los ablandados y una vez cocidos los distribuía por los domicilios, cuando llegaba a las puertas en vez de decir pan caliente les decía a las mujeres estai toa caliente.
Antonio (el negrito) era arriero, también vendía cisco en su casa.
La plaza antaño, tenía las moreras típicas de muchos pueblos de la zona, entre sus muchas utilidades, hay que destacar que se jugaba al fútbol, permanentemente mientras no viniera el municipal de turno, sitio de representación de obras de teatro y como picadero de caballos.

La verdulería de Rosarito (la del chorlo) se encontraba por estos lares, en tiempo de los damascos, se podían comprar aquí los de Bornos, que eran los que más fama tenían por la comarca.
La herrería del maestro herrador encargada de herrar caballos mulos y demás equinos, una vez realizado su trabajo con estos, sus dueños paseaban por esta plaza, a ver que tal le habían sentado los nuevos zapatos a su animal.
La carpintería de Ángel Rosa se dedicaba a la fabricación de muebles y tenía su exposición también allí, enfrente mas o menos de donde quedaba la entrada al colegio, casi siempre estaba a cargo de ésta su hija Tere.
Hacer mención al colegio de enseñanza primaria de las monjas, que se construyó a primeros de los años sesenta y a mediados de los setenta en una modificación de la plaza desapareció, en favor de otro mas moderno que se hizo en otro lugar.
En este colegio se repartía a la hora del recreo la leche en polvo, se hacía en un gran barreño, en el cual se depositaba el agua, la leche en polvo y acto seguido se agitaba la mezcla con una batidora de alambre. Se utilizaba por todos los niños para beberla, unas jarritas hechas con una lata vacía de leche condensada, a la cual el chatarrero le soldaba una pequeña asa.

Cilckar encima de las fotos para verlas mas grandes.

Paco (castro) Juan Moreno (chispa)

 

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