Cruz y Traviesa
CRUZ Y TRAVIESA
A través de ella, podemos acceder a la calle Ancha o a la de Granada.
Cuando cerramos los ojos, nos parece estar viendo a la chica de Curro Jurado, cuando vendía cuarterones de tabaco y otros artículos que provenían de Gibraltar. Sus hermanos se dedicaban al pastoreo, eran cabreros y por las tardes cuando regresaban de un día agotador, encerraban las cabras en esta casa.
Andresito el cabrero, otro personaje singular que como muchos la cría de la cabra le reportaba los medios económicos para vivir, en su rutina todos los días las sacaba y por las tardes las recogía en su casa, como la mayoría de las personas que tenían ganado, en su domicilio se vendía la leche.
El horno de la rubia tenía la particularidad, de que todo se hacía de forma artesanal, como amasar a mano, se cocía pan moreno, ablandados y otros panes. Había que bajar tres o cuatro escalones, al tener un gran desnivel con la calle.
Cuando se pasaba por la puerta había una vista muy peculiar del interior de este, al encontrarse en un semisótano. La tienda de comestibles de Manolito Rey no era muy grande, como la mayoría de estas tiendas que tanto abundaban, sirvió para que muchas personas no pasaran hambre, se les fiaban las compras y cuando venía la temporada de trabajo, pagaban lo que tenían atrasado, así era la vida de dura para las familias en esta época, pero era lo que había y me llegaba ha asombrar, la felicidad de esta gente en momentos tan difíciles.
La tienda de Cristóbal Ortiz de comestibles, para aquel tiempo, era una tienda bastante surtida, en ella ocurrió una anécdota digna de ser reseñada, una clienta compró mineral para poder guisar con el infernillo que por entonces, se utilizaba mucho en las casas, se le derramó en la tienda y ni corto ni perezoso el señor Fernando (el del camello) no se le ocurrió otra forma de recoger el mineral derramado que, metiéndole fuego con el mechero, se extendió el fuego a la tienda y aunque no hubo daños materiales de importancia, si tuvo mucha repercusión entre los vecinos del pueblo.
Este pequeño incendio, fue motivo de una letra de carnaval por parte de la murga del camión, que más o menos decía:
Enseguida van dos guardias
a por Fernando el huertero
que ha cometido un delito
y en la cárcel lo metieron
al estribillo………….,….
La mujer de Cristóbal
el vestido se quemó
y la del chirlopío
los pelos se chamoscó
El molino de Andrés Ruiz molía aceituna pero solo la suya y la de parientes o personas mas allegadas.
Barbería de Carmona (botijo) tenía la singularidad de que estaba comunicada a través de un ventanuco, con la taberna de Juan Girón por la cual se les servía a los clientes la bebida, mientras esperaban el turno para ser arreglados.
La tienda de comestibles Lolita otra mas que añadir a la cuenta de los innumerables comercios de este tipo que existían.
Barbería el mellizo este hombre compaginaba este negocio con las chapuzas dentro del sector de la albañilería.
Venta de calzado de Pepa (la del bó) que puso aquí este comercio al trasladarlo de la calle Ancha a este nuevo emplazamiento.
La carnicería de Natalia además del cerdo que era lo más común que se mataba en Bornos se mataba también, el chivo y el borrego, posteriormente la regentó su hijo Arturo.
Paco ( Castro ) Juan (chispa)
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