La aventura de Marcos y Curro
Esta es la historia de un superhéroe. Este superhéroe, llamado Marcos, sufre ceguera, no ve nada, absolutamente nada, pero tiene el olfato y el oído más desarrollado de lo normal. Su súper perro lazarillo se llama Curro, y al igual que su compañero y amigo todos los poderes que tiene son de rayos láser.
Bueno, ya basta de rollos, comenzaré a narrar la aventura que vivieron estos dos superhéroes.
Marcos se dirigía a su asociación para recoger el periódico que leía habitualmente. Nada mas entrar por la puerta percibió el olor de Mónica, la encargada de repartir los periódicos, y le dijo:
-Hola Mónica.
-Hola Marcos. Me alegro mucho de verte por aquí de nuevo- respondió ella-.
-Dame el mismo periódico de siempre.
-Eso está hecho –y le entregó El País en braille-.
Cogió el periódico y salió de allí. Cuando llegó a su casa se sentó en su sillón y en la portada leyó: Otro caso más de violencia de género. El marido de Juana la ha agredido muy brutalmente, en Villaplen. Juana se encuentra en el hospital, y tiene un brazo y una pierna partida, mientras que a su marido, José, lo están buscando varias brigadas de policía. Cuando acabó de leer la noticia se puso tan furioso que partió el periódico en dos, pero antes de partirlo le enseñó la cara del agresor a Curro, para que este pudiera reconocerlo al verlo, porque como ya sabemos Marcos sufría un problema de visión. Entonces se levantó del sillón y se dirigió a su habitación. Allí, abrió el armario y se puso su traje de superhéroe, aunque con un poquito de trabajo, y se convirtió en… ¡Súper Láser! Entonces le ató una capa lila a Curro en el cuello, cosa que fue más trabajo aún. Se puso una chaqueta de cuero marrón en lo alto del traje de superhéroe, para no ir como un palurdo por la calle. Diez minutos más tarde estaba ya en la calle, con un bastón blanco en la mano derecha y con la correa para llevar al perro en la izquierda.
Pensó en una serie de lugares en los que podía estar escondido el criminal, porque de Villaplen no podía haber salido, ya que había orden de búsqueda y captura de José en toda la provincia de Llibong, y era imposible de que hubiera salido de Llibong en tan poco tiempo. Decidió ir primero a la casa abandonada que había a las afueras de Villaplen, porque por allí nunca iba nadie. Nada más entrar en la casa Marcos escuchó un ruido, y se dirigió al sitio de donde provenía el ruido. Cuando llegó su perro comenzó a ladrar, y él sabía muy bien lo que significaban esos ladridos, José estaba allí. Marcos se quitó la chaqueta. Sabía que el hombre se acercaba hacia él, pero no sabía que se acercaba con un cuchillo en cada mano. Curro detectó el peligro al instante y ladró, Marcos también comprendió el ladrido al instante, se agachó más o menos a la altura de sus piernas, y lanzó un potente rayo láser en línea recta, y acertó, José se tiró al suelo retorciéndose de dolor, entonces aprovechó para recoger su chaqueta del suelo, y dársela a José para que él mismo se atara, si no quería que le lanzase un rayo láser a la otra pierna. José puso cara de rabia y le dijo a Marcos:
-Te he subestimado.
-¿Por qué? ¿Porque soy ciego? Nunca debes subestimar a nadie y menos a alguien que esté por debajo de ti o a un discapacitado, porque ya has visto la sorpresa que te has llevado conmigo.
-Grrrrr. Déjame en paz.
-Como quieras. Bueno, ahora vamos a ir a la comisaría y vas a pagar por todo el daño que le has hecho a tu mujer.
Así, Marcos dejó a José en la puerta de la comisaría, y los policías lo esposaron y lo metieron para adentro, y Juana se recuperó, aunque ella también volvió a su casa siendo discapacitada: sin un brazo y sin una pierna.
Bueno, aquí acaba la aventura de Marcos y Curro, dos grandes héroes, pero no acaba la historia de Juana, una mujer que seguro también se convertirá en una gran heroína.
CARLOS PAÑEDA BARCIA
2º PREMIO Categoría B
6º B CEIP SAN JUAN DE RIBERA


