La estrella fugaz
Alex es el nombre de un chico que era muy feliz aunque no podía andar y tenía que ir en silla de ruedas a todas partes: al colegio, al parque, a jugar con sus amigos…
Alex tenía una mamá que lo quería muchísimo, pero Alex nunca veía a su padre, porque siempre estaba muy ocupado y su ausencia la cubría una vecina que poco a poco se había convertido en su mejor amiga, Carla. Ella siempre acompañaba a Alex a todos sitios y se quedaba en casa jugando con él a juegos de mesa, ya que debido a su incapacidad Alex no podía jugar al fútbol, baloncesto, al escondite…
Alex estaba muy agradecido a Carla y quería hacerle un buen regalo porque pronto llegaría Navidad. No sabía exactamente qué le podía gustar a una chica así que decidió preguntarle a ella. Un día que estaban jugando Alex le preguntó a Carla que qué le haría más ilusión que le regalaran. Carla dijo a Alex que lo que más le gustaría era ver nevar en aquel pueblo, ya que era una zona muy cálida y nunca había visto la nieve.
Alex estuvo pensando toda la tarde cómo podía hacer para que nevara en aquel lugar.
Pensó que no tenía que ser nieve de verdad, así que cubrió el jardín de algodón y colocó en el tejado un cubo lleno de papeles muy pequeñitos, al cual había amarrado una cuerda y que se tumbaría al estirar del cordón haciendo un efecto de nieve.
Entonces Alex fue rápidamente a avisar a Carla de que había sucedido algo esplendido en su jardín. Le vendó los ojos y cuando llegaron al jardín, la sorpresa se la llevó Alex:¡no había nada! Había malgastado toda una tarde para nada. Entonces apareció la madre de Alex y le echó una bronca porque había dejado el jardín perdido. Alex se enfadó muchísimo con su madre. Cuando llegaba del colegio se encerraba en su cuarto y no quería hablar con nadie. Incluso no quiso ver a Carla ese día a pesar de que ella no sabía nada de lo que había pasado.
La madre de Alex se sentía mal por lo ocurrido y visitó a Carla para contarle lo que había sucedido. Entonces fue Carla quien se sintió mal por haber deseado algo que era imposible.
Pero entonces esa misma noche, Alex no podía dormir. Estuvo leyendo un cuento que decía que si se veía una estrella fugaz días antes de Navidad, podría cumplirse cualquier deseo. Alex necesitaba ver esa estrella para desear por fin que hubiese nieve.
Fue entonces, cuando al asomarse a la ventana vio caer una estrella a lo lejos, una estrella preciosa que caía rápidamente sobre el horizonte. Al ver esa estrella, Alex se acordo de su padre, del tiempo que hacia que no lo veía y lo mucho que lo echaba de menos. Esa noche durmió tranquilo y feliz con la visión de la hermosa estrella.
Al día siguiente, Alex vio interrumpido su sueño con la estrella por unas altas voces y risas.
Procedían del salón, así que se apresuró para ver que había pasado. Cual fue su sorpresa cuando el sillón grande preferido de su padre estaba ocupado por un hombre y ese hombre era ¡su padre! Alex le dio un abrazo fuerte y le hizo prometer que no se iria hasta que acabara la Navidad. Entonces Alex descubrió que lo que había ocurrido la noche anterior no había sido un sueño, había visto la estrella en realidad y ya no podría regalarle nada a Carla: había utilizado su deseo.
Alex estuvo triste al menos dos días, cuando escuchó decir a su padre que los vuelos se habían suspendido por un temporal de nieve que venía en camino. ¡Pronto nevaría en su pueblo!¡Era un milagro!
Carla fue la primera en saberlo y se puso muy contenta y le dio las gracias a Alex por su regalo. Esa misma tarde la nieve cubría el pequeño pueblecito de un manto blanco. Alex cenó el día de Navidad con su familia al completo e invitó a Carla para que fuera a jugar con él. Pero ella prefería ir a jugar con la nieve, ya que se podría derretir en unos días.
Alex se puso muy triste: él no podía salir a jugar porque la silla de ruedas se le enterraba en la nieve. Por culpa de aquel deseo Alex iba a perder a su mejor amiga.
Pero lo que Alex no sabía era que todos los niños del pueblo tenían un regalo para él: le habían comprado con sus ahorros un trineo para que pudiera jugar en la nieve con ellos y no se quedara solo el día de Navidad. Alex se puso muy contento y fue a jugar con todos los niños que pronto se hicieron sus amigos.
Alex se dio cuenta de que en Navidad hay una magia especial que hace que se cumplen los deseos…
ANA ROSA LÓPEZ GARCÍA
1º PREMIO Categoría B
6º B CEIP SAN JUAN DE RIBERA


